Blog EnQuarentena
Hoy hemos celebrado gracias a Google el nacimiento de Samuel Morse. De su historia lo que más me ha sorprendido es que a mediados del siglo XIX, cuando empezó a difundir su famoso código, tuvo muchos ataques por parte de los agoreros que achacaban al Morse la causa de todos los males "modernos". No he podido profundizar mucho en qué le recriminaban exactamente, pero desde la perspectiva de nuestra sociedad tecnificada nos parece casi un chiste.
¿Qué pensarían esas personas si hoy se levantaran de la tumba y vieran Internet? Muchas veces nosotros somos los primeros en que vemos con recelo la evolución de la sociedad. Cuando nos metamos en el rol de profetas de calamidades (las nuevas generaciones no saben ni escribir, Facebook es el fin de las relaciones humanas presenciales, Internet va a acabar con el asociacionismo...) quizá que examinemos bien nuestros motivos, no sea que 150 años después lo máximo que provoquemos en nuestros descendientes sea una risa compasiva.

Día de la Tierra en Google

Hoy se celebra el día de la Tierra tal y como nos lo ha recordado Google con su logo conmemorativo. A diferencia de otros "días mundiales", éste no va ligado a ninguna Institución, sino que procede de la iniciativa personal de un senador americano. Este año es el 39º que se celebra este día. En los primeros años, a principios de los 70, las administraciones públicas eran muy reacias a abordar este tema. A día de hoy, la preocupación por el medio ambiente ha seguido una evolución imparable hasta lograr aparecer como uno de los ejes de la nueva administración de Obama.
El medio ambiente nos puede parecer algo para que lo tengan en cuenta los agricultores y las fábricas, pero lo cierto es que los ciudadanos de las grandes urbes tenemos un papel decisivo. Los habitantes del área metropolitana de Barcelona, por ejemplo, son unos cuatro millones. Supongamos que todos vamos al súper a comprar con el carro de la compra y ahorramos cinco bolsas de plástico cada fin de semana. En un año, los barceloneses habríamos ahorrado 5200 millones de bolsas (ahora pensemos en el petróleo y los residuos que suponen eso). Otro ejemplo: si cada barcelonés reutilizamos un envase de vidrio (para guardar algo por ejemplo, como envase retornable, para comprar vino a granel...) cada semana, al cabo de un año tendríamos que fundir alrededor de 21000 toneladas menos de vidrio (imaginemos todo el CO2 que hay que emitir para fundir todo eso).
La clave del respeto al medio ambiente no está en los campesinos del amazonas, ni en los directivos de las multinacionales: está en los hábitos de los ciudadanos de las grandes urbes.
Love of Lesbian, grupo indie barcelonés, ha sacado su tercer álbum en castellano (al principio empezó en inglés). Tuve la suerte de escucharlo entero durante unos días en los que lo promocionaron en MySpace. Ahora han publicado en Youtube el primer single. El álbum se titula 1999. Comparte con sus antecesores un estilo muy logrado y sobre todo unas letras trabajadas y creativas, que huyen tanto de las metáforas rocambolescas como de los lugares comunes. En una cultura que premia lo efímero y lo fragmentado, es una delicia encontrar a grupos que editan discos que se pueden "escuchar enteros". Es bastante cansado el recurso de muchos artistas que interpretan nueve canciones simplemente para "rellenar hueco" y acompañar el hit. Por suerte quedan músicos que se exigen hasta dar con un producto consistente, bello y, a la postre, perdurable.

A estas alturas no creo que sorprenda a nadie si reconozco públicamente mi adicción al pop twee sueco. Es una parafilia, lo admito. No es que me empeñe en tener gustos musicales exóticos para ser más "cool". Es simplemente una cuestión de gustos. Escuchas canciones como la que os pongo y actúan como una especie de Diazepam. Y ya se sabe, las benzodiacepinas enganchan, y mucho.
Ya os puse una vez una canción de Club 8 y en otra ocasión A Camp. Las vocalistas de estos grupos tienen una voz tan bella y dulce como su apariencia física. Creo que esa combinación es una de las cosas que más me atrae. La otra es que son canciones diáfanas, sin estridencias ni distorsiones. Supongo que llega un momento en el que prefieres los sonidos claros, sencillos y francos antes que las ampulosas y sofisticadas melodías. Creo que me pasa igual con las personas.
La canción se titula "Este corazón es una piedra". Cuenta una experiencia muy común, que es la diferente percepción que tienes de una persona si estás enamorado de ella o no. Por eso, una misma persona puede resultar para todo el mundo como un "lunes por la mañana" salvo para una, que la mira de tal manera que la siente como un "viernes por la noche". Es una experiencia muy común. A mí mismo me pasó. Todos veían la botella medio llena menos yo. Tuve miedo de equivocarme porque suelo tener en gran consideración los consejos de los amigos. Tiempo después otros pudieron ver lo que al principio sólo veía yo. A veces la manera de ver las cosas hace que cambien. Lo llamo la mirada transformadora y sirve tanto para las situaciones como para las personas. Dependiendo de cómo mires la realidad puedes convertirla en una oportunidad o en un infierno. Como diría cualquier libro de autoayuda: siempre tenemos la libertad de elegir nuestra actitud.
Dicen que tu segundo nombre es dificultad,
pero yo sé que es Caroline.
Dicen que les traes a la mente problemas,
pero a mí me traes a la mente a Audrey.

Caroline, sé que montas un show
cada vez que vosotros dos discutís.
Este corazón es una piedra,
nadie lo destruirá.
Este corazón es una piedra,
cerca de tí se rompe fácilmente.
Porque todo lo que me cuentan
sugiere que me aleje,
pero todo lo que siento
sugiere que me quede.

Dicen que pueden oler tu dramatismo,
pero yo sé que es Nº 5 (colonia de Chanel).
Dicen que sólo traes mal de amores,
pero yo sé que trajiste una botella de vino.

Caroline, sé que montas un show...

Dicen que eres como la mañana de un lunes,
yo digo que eres un viernes noche.
No lo veo como ellos,
creo que cualquier momento es bueno para estar contigo.

Este corazón es una piedra...


No crisis, sino cambio de paradigma económico

Los últimos estudios cifran el paro de España en un 15.5%, el doble que la media europea. Habrá que ver en qué quedan las profecías del ministro Corbacho que aseguró por activa y por pasiva que era imposible que llegáramos a los 4.000.000 de parados en España. La verdad es que la situación es dramática y cuando uno siente que la guadaña pasa cerca se le hiela la sangre.
En este cambio de paradigma económico (la palabra crisis se quedó corta hace tiempo) se producirá necesariamente una transformación del mercado laboral. Hoy mismo, el exministro Piqué, ahora presidente de Vueling, aseguraba que la solución a la crisis pasa por la destrucción masiva de puestos de empleo: no hay escapatoria, hay que cortar por lo sano, el vendaval económico se llevará por delante el empleo más titubeante en una dramática reedición capitalista de la selección natural.
Lo peor es que mi análisis me lleva a darle la razón a Piqué. El cambio de paradigma implicará una filosofía diferente en el trabajo. La formación permanente pasará de ser deseable a ser una necesidad. La capacitación profesional dejará de ser un mérito para ser un requisito y la movilidad y flexibilidad se exigirán casi como el certificado de graduado escolar. Además, asistiremos al incremento de la exclusión social: los obreros no cualificados, sin estudios y sin capacitación ténica se irán quedando gradualmente al margen de la sociedad, tal como sucede en Londres o París desde hace más de veinte años. Mi consejo para el trabajador, que me lo aplico a mí mismo cada mañana, se resume en tres puntos: formación, flexibilidad y movilidad.
No obstante, si alguien se piensa que esta crisis la va a pagar solamente la clase obrera se equivoca. Una fuerza laboral más formada, más flexible y más movible será un tremendo problema para las empresas anquilosadas en el verticalismo, el control y la falta de trasparencia. Unos trabajadores capacitados no dudarán en cambiar de trabajo si no encuentran una respuesta empresarial adecuada a sus esfuerzos y sacrificios. Se acabó tener una masa de trabajadores que agachen la cabeza al ordeno y mando. Se prepara un ejército de trabajadores que demandarán criterios claros en la promoción y remuneración, transparencia en la estrategia empresarial y una participación activa en el proceso de toma de decisiones. El relevo generacional, con la entrada en la madurez de la Generación Y, obligará a cambios en la cultura empresarial. Las empresas que no se adapten no retendrán el talento de los nacidos en los ochenta y tendrán un "gap generacional" que los conducirá a su extinción. Así que también la "limpieza" de trabajadores traerá una "limpieza" de empresas. No íbamos a pagar toda la crisis los mismos ¿no? Y precisamente este punto es el que más me motiva a seguir adelante. Caeremos muchos trabajadores, pero los directivos más jerárquicos y menos empáticos y las empresas más autárticas y menos trasparentes se caerán con nosotros. Seguro.
Y para que no sea todo tan profético y trascendental, os pongo un anunció de Toyota en el 2006 en el que se pronosticó sin saberlo una posible solución a los problemas de paro con los que nos enfrentamos.

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