Blog EnQuarentena

Dales Voz - Stop Prostitución Infantil


Una de las cosas que más debería avergonzar al desarrollado Occidente son las hordas de hombres de entre 25-50 años que cada verano abarrotan los aviones con destino a Bangladesh y otros países de la zona en busca de sexo con niñas de entre 8 y 13 años. Niñas que, en ocasiones, son la única vía de ingresos para la familia y que se ven obligadas a no sólo vender su cuerpo, sino su inocencia, su infancia, su sonrisa.

Para esta campaña no hacen falta inversiones millonarias, programas de desarrollo o acuerdos multilaterales. Simplemente hace falta que se diga bien alto que esto es una depravación injustificable y que nuestros conciudadanos que se gastan miles de euros en esta actividad cada año sepan que son una vergüenza para el resto de la sociedad.

Hay muchas maneras de decirlo, una de ellas es mediante una simple camiseta.

Cuando se casan los amigos...

Uno de los daños colaterales de cumplir 27 años es, además de las incipientes entradas y de las primeras y desafiantes canas, ver cómo tus amigos se casan. Claro está que, estrictamente hablando no es ningún daño, a no ser que seas tan materialista que ante la boda de un amigo lo que más te preocupe sea el desembolso monetario que supone regalo y/o la aportación económica para los novios.

Como los últimos referentes de boda que tengo (salvo un caso el año pasado) datan de mi adolescencia, realmente tengo una visión algo distorsionada de lo que supone un enlace. Cuando eres adolescente asistes a una ceremonia larga e incomprensible, te vistes con ropa que jamás volverás a usar en tu vida y has de aguantar los sonoros (cuando no húmedos) besos de decenas de señoras que nunca has visto y que no sólo aseguran ser tus familiares sino que además te recuerdan con aire magistral cuál era tu aspecto y tu carácter cuando eras un feliz niño.

Comprenderéis que oiga la palabra boda y me vengan esas imágenes a la mente y que por ello no me entusiasme en exceso. Pero el sábado pasado fue la despedida de soltero de JAC y noté como todos aquellos recuerdos del pasado, que habían resistido incólumes hasta la fecha, perdían consistencia hasta convertirse en ligeras espirales de ceniza, que ahora ya levitan ingrávidas en el océano de mi memoria.

Por fin entendí la Boda como una fiesta. Una fiesta porque JAC, con el que compartí mucho más que exámenes y profesores durante años, había encontrado una persona con la que construir un proyecto vital. Una fiesta porque pese a las dificultades del mercado habían logrado encontrar un tranquilo y apacible rincón donde poder pasar las duras noches de invierno juntos, donde llorar y reír y donde poder dar la vida a nuevos seres humanos, es decir, darles la posibilidad de empezar una aventura muchas veces cruel e incierta, pero tantas otras veces entrañable y enriquecedora. Una fiesta porque, aunque eso de casarse y formar familias no esté de moda, en el fondo de nuestros duros corazones individualistas sabemos que eso es la llave de la felicidad. Y al ver que JAC tiene esa llave en su manojo, yo no pude menos que sentirme feliz, muy feliz... y celebrarlo.

Os pongo una canción que reflexiona (aunque a simple vista no lo parezca) sobre esto que hoy me ha dado por escribir.


Cashback: una joya de estreno en España


De vez en cuando al capitán Spiff le apetece pasar una velada tranquila en alguna de esas oscuras habitaciones que hay esparcidas por la ciudad, donde se encierran las personas de tanto en tanto, para embobarse con las centelleantes imágenes que se proyectan sobre una de las paredes. De todos los cines, el Verdi es uno de sus favoritos, entre otras cosas porque se puede disfrutar del sonido original de las películas. El capitán Spiff es poco amigo de falsear la naturaleza real de las cosas y por ello le decepciona que una voz se superponga a la voz original de los actores, por mucho que esa locución se articule en nuestro idioma. Así pues, prefiere leer subtítulos y escuchar otras lenguas, con sus peculiares acentos y entonaciones. Algunos lo ven como una incomodidad, para Spiff es una manera más de aproximarse a su gran aspiración: ser ciudadano del mundo.

Aquella tarde los cines Verdi ofrecían una cartelera repleta de promesas estéticas de 120 minutos de duración. Spiff se mostró indeciso ante la diversidad de opciones y frunció el ceño al comprobar que su habitual método de elección, el descarte, no funcionaba: no era capaz de rechazar ninguna de las propuestas. Ante tal situación me permití sugerirle que apostara por Cashback, que a mí me había parecido especialmente sugerente. Como soy mucho más visceral que el capitán, quizá lo que había despertado mi interés fuera el sugerente cartel, no tengo porqué negarlo.

Finalmente nos encerramos en aquella sala y consumimos nuestros 102 minutos de viaje sensorial hacia un barrio obrero cualquiera de una ciudad industrial cualquiera del Reino Unido. Quizá con el trailer os hagáis a la idea de qué supuso para nosotros aquella tarde.


Love of Lesbian en L'Hospitalet

El fin de semana pasado el Capitán Spiff decidió dejar la Goleta amarrada a puerto y salir a pasear por su ciudad natal. Como cada año, alrededor del 23 de abril L'Hospitalet, como las buenas madres, saca de donde no hay para ofrecer a sus hijos un poco de diversión en forma de conciertos, correfocs, pruebas deportivas y demás eventos culturales. De toda la oferta lúdica, la que atrajo la atención del Capitán Spiff fueron los conciertos en la calle, quizá por el hecho de que para disfrutar de ellos no era necesario abrir su ya muy menguado baúl del tesoro, donde yacen esparcidas algunas monedillas de cobre.

Acompañé al Capitán en su salida por las animadas calles de la urbe y acabamos rodeados de cientos de jóvenes que brincaban al son de los joglares del siglo XXI. Disfrutamos de Dorian y de un grupo con un nombre algo turbador: Love of Lesbian

De este segundo grupo, barcelonés como el primero, quiero poneros un vídeo de una de las canciones que más encandiló a los asistentes. De un lirismo asombroso, crea una atmósfera musical tan densa que al respirar parece que la melodía hinche tus pulmones.

No quedan "rojos" en la Universidad

Recientemente un amigo mío se felicitaba por la progresiva extinción de "los rojos" en la Universidad de Barcelona, según los resultados de las elecciones de estudiantes celebradas hace unas semanas.

Personalmente creo que no tiene sentido hablar de rojos en la Universidad. No creo que la "desaparición" de los rojos sea mérito de los demás partidos, simplemente es una extinción natural. En los tiempos de desvinculación en los que vivimos, un compromiso fuerte como lo es la militancia marxista no puede ser resistida por la generación de jóvenes más acomodada e individualista de la historia de España (el 80% de los universitarios españoles aspiran a ser funcionarios "La Vanguardia"). En el fondo ser rojo hoy día no tiene razón de ser. En parte, hasta me apena que no queden "rojos". Un día hablando con el coordinador del AEP (associació d'estudiants progressistes), que lucía orgulloso un pin de la unión soviética en la solapa, se lamentaba de su "falta de vocaciones". No nos engañemos, en un clima sin "rojos", sin convicciones (aunque sean erróneas), sin debate de ideas, sin preocupaciones que vayan más allá del propio yo los principales perjudicados son los utópicos por excelencia: los cristianos.

La viudedad de Espinete

Uno de los recuerdos más entrañables que conservo de mi infancia es el esperar durante sesenta largos minutos (desde las cinco hasta las seis de la tarde) a que comenzara el Barrio Sésamo. Todos los personajes eran entrañables: Don Pimpón, Espinete, Chema el Panadero... Por eso, cuando te enteras de que nos ha dejado uno de ellos la primera reacción es una mezcla de pena y añoranza, a medio camino entre la tristeza y la melancolía.
Una enfermedad fulminante ha acabado con la vida de Juan Ramón Sánchez Guinot, fallecido hace unos días en Madrid. Todos le conocíamos por "Chema, el panadero" y así seguirá siendo hasta que fallezca el último de los que tenemos el honor de pertenecer a la "generación de Espinete". Leyendo su necrológica en el ABC del martes pude saber que debutó en el cine de la mano de Carlos Saura compartiendo cartel con Geraldine Chaplin, participó en películas con Almodóvar ("Matador" 1985) y en una película de 1990 que tenía a una por entonces desconocida Uma Thurman como protagonista.
Sin embargo, quien más lamentará su pérdida será Espinete, y no por los cuatro años que compartieron en el Barrio Sésamo (1983-1987) sino porque Chelo Vivares, la chica que se enfundaba el disfraz de erizo rosa, se convirtió en la mujer de Chema, el panadero. Mi más sentido pésame a Chelo y mi más afectuoso saludo a quienes, como yo, se sientan miembros de la "generación Espinete".
El otro día en la taberna del puerto el Capitán Spiff y yo discutíamos (amigablemente) sobre si existe el caso de que una canción que versiona a otra llegue a ser mejor que la original. Se nos ocurrieron algunos ejemplos pero nada concluyente.

Días después, una vez que el Capitán se había echado a la mar me envió el último tesoro que había encontrado, hallazgo que corrobora que las versiones pueden ser mejores que las canciones originales, incluso cuando el grupo se versiona a sí mismo.

The Killers publicó Mr. Brightside en el disco Sam's Town de 2006, un año después incluía esta versión en Sawdust: "Mr. Brightside (Jacques Lucont's Thin White Duke Remix)"



La firma estadounidense de software Adobe ha anunciado el lanzamiento de una versión gratuita y disponible en Internet de su popular programa para retoque de fotos Photoshop. Photoshop está destinado a profesionales, Photoshop Express sin embargo es más sencillo de manejar y contiene las funcionalidades más habituales del retoque fotográfico amateur.

Se trata de un software basado en la red que funciona con cualquier navegador y sistema operativo y permitirá también a los usuarios almacenar hasta 2 gigabytes de imágenes y compartir fotos online.

El origen de la palabra Bluetooth

El otro día estábamos tomando un café y nos dio por jugar a eso de traducir palabras inglesas al castellano y ver lo absurdas que son. Le tocó el turno a Bluetooth y todos dijimos "¿Diente azul? ¿Por qué le habrán puesto Diente Azul a una tecnología wireless?". Álex nos dio la respuesta:

El nombre procede del rey danés y noruego Harald Blåtand cuya traducción al inglés sería Harold Bluetooth (Diente Azul, aunque en lengua danesa significa 'de tez oscura') conocido por buen comunicador y por unificar las tribus noruegas, suecas y danesas.
De la misma manera, Bluetooth intenta unir diferentes tecnologías como las de las computadoras, los teléfonos móviles y el resto de periféricos.
El símbolo de Bluetooth es la unión de las runas nórdicas análogas a las letras H (Hagall) y B (Berkanan).
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